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martes, 28 de mayo de 2013

Actividades andaluzas en mayo de 2013

Mesas redondas de novela histórica. Carmona, cruce de culturas y novela andalusí.
En Carmona, con José Vicente Pascual, Juan Eslava Galán, Javier Negrete y Arturo Gonzalo Aizpiri. Organizada por Hislibris. 


En Sevilla, con Teo Palacios, Francisco Gallardo, José Manuel Sánchez-Sevilla y Juan Carlos Caro. Organizada por Biblioforum.

Presentaciones en Bibliocafé (Valencia): Lorenzo Mediano, José Vicente Pascual y Jorge Molist

Jorge Molist y Tiempo de cenizas (Temas de Hoy), 9 de abril de 2013.


José Vicente Pascual y La hermandad de la nieve (Evohé), 24 de abril de 2013 (junto a Gabriel Castelló).

Lorenzo Mediano y El desembarco de Alah (Tropo), 10 de mayo de 2013.

jueves, 23 de mayo de 2013

Aniversario de la muerte de Espronceda.


El 23 de mayo de 1842 moría Espronceda. Siempre me ha gustado este fragmento suyo:

Vírgenes, destrenzad la cabellera
y dadla al vago viento.
Acompañad con arpa lastimera
mi lúgubre lamento.

Desterrados, ¡oh, Dios!, de nuestros lares,
Lloremos duelo tanto:
¿Quién calmará, ¡oh, España!, tus pesares?
¿Quién secará tu llanto?
 
Don José de Espronceda


martes, 14 de mayo de 2013

Mesas de novela histórica sin novela pero con mucha historia


De vez en cuando me invitan a una mesa redonda. Invariable y lógicamente, se trata de mesas redondas para hablar de novela histórica; así, en general, o sobre algún tema particular del género. He estado en mesas divertidísimas y en otras soporíferas. Mesas con participación del público y mesas casi unipersonales. Mesas con debate fluido y mesas boicoteadas por «anticonferenciantes» (la expresión me la descubrió hace poco Concha Perea, y viene a designar al asistente que, sentado entre el público y tal vez frustrado por no hallarse en la mesa, aprovecha el turno de preguntas para dar su propia charla de veinte minutos y, por qué no, recomendar su última novela). Bien, no es que mi experiencia sea bestial, pero ya tengo referencias para hablar de algo que me llama la atención y que seguidamente desgrano.

Vaya por delante que también he acudido como público a mesas redondas de género, tanto de histórica como de otros tipos de novela. Por poner un ejemplo, he visto mesas de novela negra en las que se hablaba de los personajes, de las tramas de corrupción, de la evolución del género… Vamos, lo normal. Supongo (o sé) que en mesas sobre fantasía, ciencia ficción, romántica o lo que sea, los temas también suelen rondar en torno a lo literario, a su relación con la realidad o con otras artes, a las últimas tendencias, etc. Sin embargo, en las mesas de novela histórica hay que tener mucho cuidado porque, si te descuidas, los componentes pasan a ser ponentes y se dedican a dar charlas históricas. Me explico: si un tipo ha escrito recientemente una novela sobre Gengis Kan, es más que probable que en su charla nos explique los pormenores geopolíticos del imperio mongol, cuáles fueron los factores económicos de su triunfo y de su caída, cómo se produjo su avance militar, qué restos arqueológicos nos hablan o callan sobre él o cuáles son las fuentes que lo describen con más fiabilidad. 

 
No es que a mí me moleste esto. Me gusta la historia, vamos, y soy capaz de aguantar según qué chapas —aunque, ya puestos, preferiría que me las diera un historiador de verdad—. En fin, asumo que el público tal vez no esté por la labor. Si yo no fuera lector de novela histórica y acudiera como público a cualquiera de estas mesas para dejarme convencer, lo más probable es que a la salida me comprara un volumen de poesía.

Ojo: no considero que se deba dejar de lado la historia. Sirve para enmarcar la trama y puede servir para enmarcar la mesa o para mostrar anécdotas suculentas y dramáticas. Pero lo cierto es que muchos autores de novela histórica se dejan llevar por un solo componente del género. Y creo que eso no es positivo, porque una de las luchas constantes de la novela histórica se libra por su dignificación como género LITERARIO.

lunes, 13 de mayo de 2013

Antes de La loba


Pequeña cronología con los hechos más importantes que tuvieron lugar antes de 1150 en la Península Ibérica. Se trata de poner antecedentes a La loba de al-Ándalus, sobre todo para quien esté interesado en el contexto histórico.



1108. Batalla de Uclés. Un ejército almorávide, especialmente reforzado por tropas valencianas y murcianas, se enfrenta a los castellanos y leoneses de Alfonso VI. El rey no puede combatir porque convalece de heridas anteriores, pero Álvar Fáñez y el infante Sancho sí luchan. Álvar Fáñez había ganado gloria junto al Cid, y Sancho, heredero del trono, era hijo de Alfonso VI y de Zayda, la musulmana pariente de al-Mutamid convertida al cristianismo. Los almorávides triunfan y el heredero Sancho muere en la lid. Esto determina un periodo de desequilibrio en Castilla y León que se agrava con las tensiones secesionistas portuguesas, y reafirma la superioridad militar almorávide en la Península. Solo dos estados musulmanes quedan fuera de la órbita almorávide: el reino de Zaragoza, en manos de los Banú Hud, y la Sahla, que pertenece a los Banú Razín. En pocos años, también ellos serán sometidos al poder africano.

Jinete ligero almorávide

1109. Muere Alfonso VI. Le sucede su hija Urraca, que está casada con Alfonso I de Aragón. Este matrimonio, no muy bien avenido, tampoco está bien visto entre muchos nobles vasallos de Urraca, lo que determina nuevas tensiones en sus reinos. Urraca tenía un hijo de un matrimonio anterior. El niño también se llama Alfonso.

1118-1120. Conquista de Zaragoza y triunfo en la batalla de Cutanda por parte de Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona. Los almorávides tienen problemas al este de la Península.

1125. Alfonso I de Aragón dirige una larguísima cabalgada por el oriente de al-Ándalus que le lleva hasta las inmediaciones de Córdoba. La presión cristiana obliga a los almorávides a colocar a un gobernador de confianza en el Sharq al-Ándalus. El elegido es Yahyá ibn Ganiyya. Ibn Ganiyya tiene experiencia bélica contra los cristianos por haberlos combatido en el todavía condado de Portugal.

1126. Muere Urraca, reina de León y Castilla. La sucede su hijo Alfonso.

1134. El gobernador de Fraga, el andalusí Saad ibn Mardánish, es sitiado por Alfonso de Aragón. Ibn Ganiyya acude en su ayuda y los cristianos son derrotados. Alfonso el Batallador morirá poco después por las heridas recibidas en combate, creando una crisis de sucesión y la separación de Aragón y Pamplona. Sin embargo, el gobierno almorávide no puede aprovechar la circunstancia porque empieza a debilitarse. La subida de impuestos para hacer frente a la amenaza cristiana ha indispuesto a la población andalusí, que además se siente oprimida y despreciada. Por si fuera poco, un nuevo movimiento rígidamente musulmán, el de los almohades, se ha levantado contra los almorávides desde el Atlas.

Caballero cristiano. El modelo también vale para el andalusí


1137. El nuevo rey de Aragón, Ramiro II, casa a su hija Petronila con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, lo que supondrá la unión de los dos estados bajo la dinastía real de Aragón. Tras ello, Ramiro se retira al monasterio del que había sido arrancado para aceptar la corona. Ramón Berenguer recibe el título de príncipe de Aragón.

1139. Batalla de Ourique. El conde Alfonso Enriquez se enfrenta y vence a un ejército almorávide. Animado por el triunfo, se declara rey de Portugal.

1143. Tratado de paz en Zamora entre Alfonso I de Portugal y Alfonso VII de León y Castilla.

1145. Los problemas se multiplican para los almorávides. Yahyá ibn Ganiyya ha dejado el gobierno del Sharq al-Ándalus y ha sido destinado al sur, donde la amenaza almohade es cada vez mayor. Lo sustituye su sobrino, Abdallah, pero los andalusíes se rebelan y lo deponen. Marwan ibn Abd al-Aziz es escogido como dirigente de Valencia. En Murcia se secunda la rebelión y se da el poder a otro andalusí, Ibn al-Hach. Estas revueltas son vistas con buenos ojos por Sayf ad-Dawla —más conocido como Zafadola, último de los Banú Hud— que está asilado por Alfonso VII de León y Castilla. Los almorávides son incapaces de recobrar el este, y se suceden los régulos con ambición de independizarse o de gobernar bajo la sumisión a Zafadola. La sucesión de revueltas termina con el andalusí Ibn Iyad como dueño de Valencia y Murcia. Ibn Iyad reconoce la autoridad de Zafadola, quien a su vez se declara vasallo de Alfonso VII. Ibn Iyad reside en Murcia, y en Valencia tiene por lugarteniente al hermano de Saad ibn Mardánish, Abd Allah.

1146. Batalla de Chinchilla. Un hecho confuso, tal vez motivado por el retraso en el pago de parias por parte de Ibn Iyad a Alfonso VII, llevó a una expedición en la que Zafadola quiso mediar. El resultado fue la muerte de Zafadola y de Abd Allah ibn Mardánish. Ibn Iyad, superviviente, es nombrado rey independiente del Sharq. Para sustituir a Abd Allah ibn Mardanish, da el gobierno de Valencia al sobrino de este, Muhammad, hijo de Saad (Saad es el que fuera gobernador de Fraga).

La Península en 1147

1147. Los portugueses, con ayuda de cruzados que se dirigían a Tierra Santa, conquistan Lisboa.Alfonso VII, ayudado por el rey García de Pamplona y el conde Ramón Berenguer IV, así como por genoveses y pisanos, conquista Almería. En la toma de la ciudad se distingue un nieto de Álvar Fáñez, Álvar Rodríguez, conocido como El Calvo. En el Sharq al-Ándalus, tras nuevas alteraciones por parte de un rebelde conocido como al-Tagrí, Ibn Iyad es herido de gravedad y, ya sea por decisión de este antes de morir, ya sea por aclamación popular, el gobernador de Valencia Muhammad ibn Saad ibn Mardánish es escogido nuevo rey del Sharq al-Ándalus. Muhammad se apresura a aliarse con el nuevo señor andalusí de Socovos, Ibrahim ibn Hamusk, y ambos estrechan sus lazos mediante el matrimonio de Muhammad con una hija de Ibn Hamusk. Este recibe apoyo del rey del Sharq para tomar Segura, de la que queda dueño. Mientras, más al sur, los almohades han logrado establecer su supremacía. El último rescoldo almorávide, Yahyá ibn Ganiyya, muere, pero sus familiares huyen y se establecen en las islas Baleares.

1148-1149. Mientras el poder de Ibn Mardánish se asienta, Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona y príncipe de Aragón, conquista las plazas más norteñas del Sharq al-Ándalus, Lérida, Tortosa, Fraga y Mequinenza. Ibn Mardánish pacta con el príncipe de Aragón, entra en tratos comerciales con las repúblicas italianas y consigue la amistad de Alfonso VII, que se hace llamar emperador de León y Castilla y que ve en el nuevo rey del Sharq al sucesor de Zafadola.

Caballero almohade