Enlace a bio

Enlace a obras

domingo, 12 de febrero de 2017

¿Una novela más sobre las Navas de Tolosa?

No, no lo es. Aunque entiendo que se use la referencia, claro. Es una de las batallas más importantes… Qué va, directamente: es la batalla más importante de nuestra historia.


Pero Las cadenas del destino, a pesar de la confluencia de tramas en la batalla, no es una novela más sobre las Navas de Tolosa. Se han escrito novelas que desarrollan en esa época y que encuentran en la batalla un escenario fundamental, desde luego. Siempre me vienen a la cabeza Últimas pasiones del caballero Almafiera, de Eslava-Galán, y La cajita de lágrimas, de Irisarri. Y recientemente también ha salido a la luz un estupendo cómic de Cano de la Iglesia. Hay otras obras al respecto. Yo mismo usé el escenario en El caballero del alba, aunque con un enfoque muy diferente. Y supongo que han de venir muchas más.


Pero Las cadenas del destino forma parte de una trilogía temática que abarca mucho más, y eso solo desde el punto de vista histórico. Las Navas de Tolosa, al fin y al cabo, es otro capítulo —decisivo, eso sí— de un proceso político, religioso y social que abarcó más de medio siglo y que tiene mucho que ver con la supervivencia, el sacrificio, la ambición, el fanatismo y toda una colección de emociones y valores humanos que trascienden a la mera historieta bélica.


Tampoco es mi forma de enfocar la narrativa: no novelo batallas. Aunque me preocupo mucho de que las batallas brillen con luz propia en mis novelas. De hecho, cada uno de los tomos de esta trilogía orbita en torno a una gran batalla campal, con lo que ello significa en cuanto drama humano, pero también en cuanto a aspectos militares de tipo estratégico, táctico, técnico, logístico, etc. Los tuve muy en cuenta en La loba de al-Ándalus con la batalla de Fahs al-Yallab, a las puertas de Murcia. También en El ejército de Dios con Alarcos y, cómo no, en Las cadenas del destino con las Navas. Incluso con otros enfrentamientos bélicos importantes que recorren las páginas de la trilogía, como la lucha en torno a Almería en 1157, el motín granadino de 1162, el cerco de Cuenca en 1177 o el choque de Castrodeza en 1178, el asedio de Santarem en 1184, las batallas de Umra y al-Hamra en 1187, la conquista de Baleares a principios del siglo XIII o Ras-Tagra en 1205. Por nombrar algunas. Y todas ellas forman parte no solo de las tramas que recorren la trilogía, sino del rompecabezas histórico en el que cada hito, por importante que sea, necesita de las otras piezas para alcanzar el objetivo.

Así que no: no es solo una novela más sobre las Navas.