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martes, 8 de noviembre de 2016

MITO FUNDACIONAL, FICCIÓN NARRATIVA Y RECONQUISTA

En las pasadas II Jornadas de Novela Histórica de La Línea de la Concepción (Una mirada literaria a la Historia), promovidas por la UIMP, participé con la ponencia titulada Musulmanes y cristianos en la novela histórica española. Estoy seguro de que José Luis Corral, organizador de buen criterio, me asignó ese tema porque mis tres últimas novelas se contextualizan en un momento histórico muy significativo de la relación entre las dos religiones.


 


Preparar el tema me permitió volver sobre el concepto de mito fundacional, al que llevo dando vueltas desde hace un tiempo. Situar nuestras ficciones en un pasado más o remoto tiene cierta vocación mitopoiética. Oh, no hablo de quienes novelan la historia, todo mi respeto hacia ellos. Hablo de quienes crean ficciones que, por muy míticas, por muy «falsas» que sean, rebosan verdad. Recientemente he tenido oportunidad de usar como ejemplo el mito de Antígona. Sin duda se trata de una de esas historias de griegos que Hecateo consideraba ridículas. Y aunque «ridícula», lleva dando juego al menos dos milenios y medio. Algo tendrá ese mito, que sirvió para enseñar en el siglo IV a. C. lo mismo que enseña hoy.

Antígona y Polinices, Lytras Nikiforos

¿Será porque la mitopoiesis contribuye a cimentar el presente y el futuro a través de esas verdades trascendentes? ¿De esos valores eternos? Tal vez algunos (muchos) se queden atrapados en los símbolos que la mitopoiesis ha generado a lo largo de milenios, y tal vez confundan el efecto con la causa. La mitopoiesis se construye con nuestra historia y, al mismo tiempo, construye nuestra historia. Y el efecto de deconstruir el símbolo, aunque lo parezca, no elimina las verdades que lo generaron. Despreciad esa ficción loca sobre una muchacha tebana decidida a enfrentarse a Creonte. Seguramente jamás ocurrió, o a lo mejor hay una base de verdad que solo respetaremos cuando hayamos procedido a su desmitificación. Ya sabéis: rigor histórico y todo eso. Pero eliminar a Antígona de nuestro acervo no cambiará la necesidad humana de que la justicia se alce por encima de la ley.

La reflexión sobre el mito fundacional me llevó a aquellos lugares en los que aún se respetan esos mitos. En España, desde hace poco tiempo, se alzan voces que claman contra el destierro de las humanidades. Grecia y Roma se diluyen en un caldo enriquecido por proteínas más pragmáticas. Menos ridículas. Los que se quejan aseguran que despreciar nuestros fundamentos clásicos, ignorar la filosofía o la historia, nos condena a perder mucho de lo que necesitamos hoy en día. De lo que necesitaremos siempre. Ah, pero estas quejas contrastan con la escandalosa labor de zapa que, corrección política mediante, horada sin pausa el suelo histórico sobre el que elevamos nuestro abrigo. Probablemente esta, la de emborronar nuestros fundamentos, es una de las pocas causas en las que se ponen de acuerdo los que nos gobiernan y los que están en permanente rebelión contra ellos.

Es curioso cómo los estados más jóvenes se muestran celosos de su folclore y de sus mitos fundacionales, mientras que los países viejos los desprecian. Unos celebran sus hitos mientras otros debemos, al parecer, avergonzarnos de ellos y enterrarlos en el olvido. Y en esto me temo que ficción e historia van de la mano. Lo de Covadonga es un crimen xenófobo, damas y caballeros; Rodrigo Díaz de Vivar era un gangster y el doce de octubre conmemoramos un genocidio. Nuestros mitos son ridículos; nuestra historia, vergonzosa. Y las únicas enseñanzas que se pueden extraer de unos y de otra son basura, así que, ¿para qué cultivarlas? El latín es una lengua muerta y la Literatura es de cobardes. ¿Cómo nos atrevemos a pensar siquiera en erigir estatuas de Pelayo, del Cid o de Colón? ¿Antígona? Una pirada. Eso, o en realidad se quedó en su casita, en Tebas, sin desobedecer a Creonte para no complicarse la vida. Lo de la prevalencia de la justicia sobre la ley es una chorrada porque dos más dos son cuatro, así que cerremos todas esas historias ridículas y devolvámoslas a las estanterías.



En aquellas jornadas de La Línea de la Concepción escogí como ejemplo los mitos fundacionales norteamericanos. Como país jovencísimo que es, Estados Unidos ha encontrado un mito fundacional estupendo en su historia reciente. Hablé del wéstern. De cómo un género de ficción ha forjado una serie de valores cuyos creadores, además, han ajustado su creación a las circunstancias sobrevenidas. Especialmente Hollywood ha sabido sacralizar la condición humana a través del wéstern. Porque eso es un mito al fin y al cabo, una «historia ficticia o personaje literario o artístico que encarna algún aspecto universal de la condición humana», tal como define la RAE. El wéstern, como método de representación ficticia, contribuye a idealizar un periodo histórico hasta el punto de darle carta de autenticidad.

Midnight hour, Dale Gallon

¿Y qué factores intervienen en el wéstern? La conquista de un territorio salvaje; la lucha contra un enemigo cruel, o la conmiseración hacia ese enemigo cuando ya está vencido; la construcción de una nación. El wéstern ha alumbrado a héroes que, cuando era necesario, se imponían por la fuerza; o bien los ha transformado en baluartes sociales que se sirvieran de la Ley. Casi podríamos envidiar esa habilidad para exprimir la historia y concebir esa mitología… si no fuera porque nosotros contamos con mitos fundacionales incluso mejores que esos.

Pedro III el Grande en el Collado de las Panizas, Mariano Barbasán


Porque ¿qué es la Reconquista, sino un antiguo wéstern? Un espacio fronterizo donde se premia la conquista del territorio, o que se usa para idealizar la construcción nacional, o para desmitificarla. Que sirve para hablar de la supremacía de una cultura sobre otra, o de sus relaciones en pie de igualdad. En Estados Unidos tienen algo menos de un siglo y a Buffalo Bill, a Jesse James, a Caballo Loco, a Custer, a Gerónimo, a Bowie, a Toro Sentado, a Crockett, a Billy el Niño… Nosotros tenemos mil años y a Pelayo, a Almanzor, a Sancho el Mayor, a Ibn Hafsún, al Cid, a Geraldo Sempavor, a Álvar Fáñez, a Urraca de León, al rey Lobo, a Pedro de Azagra, a Ibn Sanadid, a Leonor Plantagenet, a Alfonso VIII, a Pedro II, a María de Molina, a Boabdil, a Isabel la Católica… 

martes, 25 de octubre de 2016

II Jornadas de Novela Histórica en la UIMP Campo de Gibraltar: Una mirada literaria a la Historia



Los pasados 20, 21 y 22 de octubre tuvieron lugar las II Jornadas de Novela Histórica de la Línea de la Concepción con un título más que sugerente: Una mirada literaria a la Historia.



La Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) acogió las jornadas, celebradas en honor de Antonio Monclús, el que fuera director de la sede linense. Durante estos días hemos comprobado que el recuerdo de este zaragozano perdurará en La Línea. Estoy seguro de que se habría sentido satisfecho al ver cómo evolucionan estas jornadas, que él contribuyó a impulsar.



Las jornadas están organizadas por José Luis Corral, siempre atento a cada detalle, y se repartieron en ponencias abiertas y charlas para estudiantes. Confieso que me sorprendió la buena acogida del público y la cobertura del evento. Las jornadas, además, contaron con la activa presencia del alcalde, Juan Franco, y se clausuraron con un concierto de la Orquesta Sinfónica Ciudad de la Línea.


Durante tres días, diez autores intervinimos en ponencias de variado contenido. Una estupenda experiencia que se saldó con éxito gracias, sin duda, al buen hacer de Felicidad Rodríguez, directora actual de la UIMP en Campo de Gibraltar, y al incansable trabajo en la sombra de los verdaderos héroes: Concha y Álvaro.


Ha sido un placer y un honor compartir charlas, ponencias, debates y anécdotas con José Luis Corral, Javier Sierra, Margarita Torres, Eva Díaz, Cristobal Tejón, Santiago Posteguillo, Gabriel Castelló, Jesús Maeso de la Torre y José Calvo Poyato.




martes, 27 de septiembre de 2016

LAS CADENAS DEL DESTINO, publicación en noviembre de 2016

Ilustración de portada de A. Colucci. Detalle


Llega el remate de la Trilogía Almohade, continuación de La loba de al-Ándalus y El ejército de Dios. Año 1195. Castilla ha caído en Alarcos y el califa almohade Yaqub al-Mansur avanza sobre Toledo. Los conquistadores africanos impondrán la conversión al islam más rígido o sembrarán la Península de cristianos crucificados y cabezas cortadas. Las fronteras se resquebrajan, las aldeas y los castillos se vacían, oleadas de refugiados huyen hacia el norte. Por si fuera poco, los reinos de León, Navarra y Aragón confabulan para repartirse los despojos del derrotado Alfonso VIII, así que este no encuentra otro remedio que negociar con los musulmanes…







martes, 6 de septiembre de 2016

Taller de Novela en l'Iber

Este año, en octubre, estrenamos el taller de novela que tendré la suerte y el honor de impartir en l'Iber, en Valencia. Hemos planificado el taller como complementario del curso que Antonio Penadés lleva cada año. Haremos hincapié en los aspectos prácticos, aprenderemos todos de todos y pasaremos buenos ratos.





Información

TALLER DE NOVELA 
MUSEO L’ÍBER 2016
IMPARTIDO POR SEBASTIÁN ROA 

Lugar de celebración: Sala de conferencias del Museo L’Iber. Caballeros, 22 - VALENCIA.

Fechas: Del 14 de octubre de 2016 al 27 de enero de 2017 (once sesiones de dos horas).

Horario: Viernes por la tarde, de 18:00 a 20:00 h.

Precio del curso: 180 Euros (IVA incluido). Amigos del Museo l’Iber 10% de descuento. Se puede pagar en dos o tres plazos.

Profesor del taller: Sebastián Roa. Autor de las novelas Casus Belli (Delibrum Tremens, 2007); El caballero del alba (Delibrum Tremens, 2008; Ediciones B, 2015); Venganza de sangre (Tropo 2009, con prólogo de José Luis Corral; Ediciones B, 2012); La loba de al-Ándalus (Ediciones B, 2012) y El ejército de Dios (Ediciones B, 2015). Su próxima novela, Las cadenas del destino, se publicará por Ediciones B en noviembre de 2016. Ha participado en varias antologías de relato y tiene en su haber diversos premios, tanto de novela como de relato. El profesor contará con la colaboración docente de Antonio Penadés (www.antoniopenades.es), historiador, periodista y abogado, autor de la novela El hombre de Esparta (Edhasa, Enalios), El declive de Atenas (Vol. 8 de la Bibloteca de Historia Universal de Historia National Geographic) y Tras las huellas de Heródoto (Almuzara). Coautor de Cinco miradas sobre la novela histórica (Evohé).


Objetivo general: Adquisición de herramientas y método básicos para la escritura de una novela. El taller está esencialmente dedicado a quienes tengan intención de escribir y publicar una novela histórica o, secundariamente, de cualquier otro género.

Planteamiento base: Una novela precisa de ciertos contenidos mínimos para aspirar a la publicación y a una recepción positiva por parte del público lector: tema interesante, trama sólida, personajes vívidos, diálogos consistentes, descripciones adecuadas, ritmo, estilo… El objetivo del taller es trasladar al asistente un método para plantear y desarrollar estos componentes, y para integrarlos en una obra de ficción que pueda publicarse y cumplir las expectativas del autor y de sus lectores.

Este taller de novela es complementario del curso literario que Antonio Penadés imparte en primavera en el Museo L’Iber; incide en los aspectos prácticos y en la especificidad de contenidos. A lo largo del curso se recomendarán algunos manuales que serán de utilidad para el alumno. También se propondrán breves ejercicios de diversas áreas (diseño de sinopsis, esquematización de trama, creación de personajes, descripción y diálogos, foco narrativo) que se comentarán en común y servirán para el desarrollo de las sesiones.


DESARROLLO DEL TALLER POR SESIONES

Sesión 1, viernes 14/10/16: 
Tema: Presentación. Objetivos y método. Concepto y vigencia de la novela histórica. Diseñando la ficción I: el anacronismo.

Sesión 2, viernes 28/10/16:
Tema: Diseñando la ficción II: la verosimilitud. 
Documentación: planificación y desarrollo del armazón histórico.

Sesión 3, viernes 04/10/16:
Tema: Trama I.

Sesión 4, viernes 11/11/16:
Tema: Personajes I.

Sesión 5, viernes 18/11/16:
Tema: Trama y personajes II: paradigmas y héroes.

Sesión 6, viernes 25/11/16:
Tema: Narrador. El enfoque y el estilo narrativo.

Sesión 7, viernes 02/12/16:
Tema: Espacio y tiempo. Descripciones. Principios y finales.

Sesión 8, viernes 16/12/16:
Tema: Diálogos. El canon editorial español.

Sesión 9, viernes 13/01/17
Tema: Errores. Revisión.

Sesión 10, viernes 20/01/17:
Tema: Escribir la historia, escribir la vida. Sesión impartida por Antonio Penadés. 

Sesión 11, viernes 27/01/17:
Tema: El destino de la novela. Aspectos relacionados con la publicación. Conclusión del curso.



INFORMACIÓN Y MATRÍCULAS: 
C./ Caballeros nº 22. 46001 Valencia.
Tfno.: 963 918 675 (Reme García) - rgarcia@museoliber.org


Evento en Facebook: pulsa aquí

domingo, 3 de julio de 2016

TRILOGÍA ALMOHADE

We should meet the centaur and the dragon, and then perhaps suddenly behold, like the ancient shepherds, sheep, and dogs, and horses – and wolves.

(Deberíamos salir al encuentro del centauro y del dragón, y quizás así, de pronto, fijaríamos nuestra atención, como los pastores de antaño, en las ovejas, los perros, los caballos… y los lobos).

J. R. R. Tolkien



   En varias ocasiones he dicho que no pretendo enseñar historia. No sirvo para eso. Carezco de la formación, de los conocimientos y del método. Me gusta la historia, sí, pero cuando quiero sumergirme en ella, no lo hago a través de la novela histórica. Reconozco, por otra parte, que la ficción puede servir para despertar o avivar inquietudes, y algunas de esas inquietudes pueden ser precisamente históricas.

   ¿Significa eso que no puede uno reflexionar, hacerse preguntas, buscar respuestas e incluso hallarlas leyendo simplemente novela histórica? Nadie ha negado la posibilidad, y yo tampoco lo hago. De hecho, encuentro en nuestro pasado el campo ideal para hacernos determinadas preguntas. Para crear personajes que, nadando en esas aguas pretéritas, nos permitan ver el mundo con una óptica distinta. O mejor: desde una perspectiva distinta. Alejarse un poco, tomar distancia de los árboles, aporta una excelente panorámica del bosque. Y el gran bosque de antaño es un buen sitio para irnos a buscar centauros y dragones, si ustedes me entienden. Una vez de regreso, seguro que distinguimos mejor al lobo.

   En noviembre verá la luz la última novela de mi Trilogía Almohade. Han sido unos siete años marcados por tres novelas: La loba de al-Ándalus, El ejército de Dios y Las cadenas del destino. Las novelas contienen tramas independientes, pero forman parte de un mismo proyecto. Ocho partes, ciento ochenta y seis capítulos, personajes de todo origen y condición para trazar un universo que va desde 1151 hasta 1212 y que pretendo épico. Es así porque no concibo mejor viaje al pasado, más útil, más emocionante que aquel que nos sitúa en el límite. Frente a frente con el centauro y el dragón.


   Alguno podrá suponer, pues, que a lo largo de siete años me he dedicado a estudiar el pasado para recrearlo; a centrar mi atención en los hechos históricos. ¿De dónde salió el imperio almohade? ¿Cómo fueron capaces esos norteafricanos de crear y sostener ejércitos de poder inédito en el siglo XII? ¿Qué hilos mantenían unidos a miembros de tantas y tan diferentes cabilas, tribus y clanes? ¿Cuál es el origen ideológico de su fanatismo? ¿Cómo se defendieron de ellos los reinos cristianos de la Península Ibérica? No son cuestiones poco interesantes. Desde luego, imprescindibles para novelar la historia, para enseñarla o para despertar inquietudes.


   Pero responder esas cuestiones históricas no era mi objetivo. Lo que yo me pregunto es cómo se propone alguien degollar a un semejante para ganar un paraíso lleno de huríes. Y si duda durante, o si se arrepiente después. Me pregunto qué pasa por la cabeza de un líder cuando envía a miles de sus seguidores a la muerte; o por qué puede uno anteponer las pequeñas ambiciones personales a las esperanzas colectivas. Si el amor sobrevive entre las tinieblas, o si todo se hunde y queda sometido al odio. ¿Permanecería yo leal a mis amigos ante la certeza del exterminio? ¿Y si, cegado por la codicia o el resentimiento, abandonara a un aliado para apoderarme de sus despojos? ¿Me serviría de mi influencia para sacrificar vidas ajenas en el altar de la salvación final? Y si fuera mi propia vida la que entrara en juego, ¿me enfrentaría al peligro sin dudar o correría para conservar la piel?


   No concibo esta aventura de escribir (tampoco la de leer) si no es para escapar de la zona de confort y, a quien quiera acompañarme en el viaje, le deseo lo mismo que yo he disfrutado y padecido durante siete años. Que se convierta en un incursor andalusí, en una cortesana de Toledo, en un caballero castellano y en un filósofo cordobés. Que copie manuscritos en el scriptorium de un monasterio, que desembarque en Mallorca mientras grita que Dios es grande. Que se meta en la piel del rey Lobo, se enamore de su favorita, construya palacios para sus hijas. Que se bata contra el enemigo que no deja de venir en interminables oleadas. Aborreciendo y deseando al mismo tiempo a Urraca de Haro, o apiadándose de Pedro de Castro. Que, como yo, escuché las últimas palabras del emperador en Sierra Morena, cuando dejó sus reinos divididos y abocados a la guerra civil. Porque yo he saboreado la humillación del rey leonés en la jura de Carrión, he sufrido con Alfonso VIII en Alarcos. Yo he recorrido el desierto del Yarid y he luchado contra bandidos saktanas en las rutas del oro y los esclavos. He visto ejércitos inmensos sitiando Madrid, y flotas que partían del Magreb para arrasar las costas catalanas. Yo he amenazado a Sancho el Fuerte y he admirado a Rodrigo de Rada. He trazado pactos de alcoba con Leonor Plantagenet y me he emborrachado a dolor con Pedro II de Aragón. Yo, lo que quiero, es que todo eso lo sientan también los demás, y por eso he escrito estas novelas.



viernes, 27 de mayo de 2016

martes, 24 de mayo de 2016

Ciclo cerrado




Habrá que esperar hasta noviembre —si todo va bien— pero ya puedo pasar página. Tras siete años de sarna con gusto, cierro hoy mi proyecto almohade. Tres novelas y muchas historias. De amor posible e imposible, de venganza, de sacrificio, de crecimiento, ascenso y caída y, sobre todo, de ambición. Todo ello en una escena que abarca desde 1151 hasta 1212.