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domingo, 3 de julio de 2016

TRILOGÍA ALMOHADE

We should meet the centaur and the dragon, and then perhaps suddenly behold, like the ancient shepherds, sheep, and dogs, and horses – and wolves.

(Deberíamos salir al encuentro del centauro y del dragón, y quizás así, de pronto, fijaríamos nuestra atención, como los pastores de antaño, en las ovejas, los perros, los caballos… y los lobos).

J. R. R. Tolkien



   En varias ocasiones he dicho que no pretendo enseñar historia. No sirvo para eso. Carezco de la formación, de los conocimientos y del método. Me gusta la historia, sí, pero cuando quiero sumergirme en ella, no lo hago a través de la novela histórica. Reconozco, por otra parte, que la ficción puede servir para despertar o avivar inquietudes, y algunas de esas inquietudes pueden ser precisamente históricas.

   ¿Significa eso que no puede uno reflexionar, hacerse preguntas, buscar respuestas e incluso hallarlas leyendo simplemente novela histórica? Nadie ha negado la posibilidad, y yo tampoco lo hago. De hecho, encuentro en nuestro pasado el campo ideal para hacernos determinadas preguntas. Para crear personajes que, nadando en esas aguas pretéritas, nos permitan ver el mundo con una óptica distinta. O mejor: desde una perspectiva distinta. Alejarse un poco, tomar distancia de los árboles, aporta una excelente panorámica del bosque. Y el gran bosque de antaño es un buen sitio para irnos a buscar centauros y dragones, si ustedes me entienden. Una vez de regreso, seguro que distinguimos mejor al lobo.

   En noviembre verá la luz la última novela de mi Trilogía Almohade. Han sido unos siete años marcados por tres novelas: La loba de al-Ándalus, El ejército de Dios y Las cadenas del destino. Las novelas contienen tramas independientes, pero forman parte de un mismo proyecto. Ocho partes, ciento ochenta y seis capítulos, personajes de todo origen y condición para trazar un universo que va desde 1151 hasta 1212 y que pretendo épico. Es así porque no concibo mejor viaje al pasado, más útil, más emocionante que aquel que nos sitúa en el límite. Frente a frente con el centauro y el dragón.


   Alguno podrá suponer, pues, que a lo largo de siete años me he dedicado a estudiar el pasado para recrearlo; a centrar mi atención en los hechos históricos. ¿De dónde salió el imperio almohade? ¿Cómo fueron capaces esos norteafricanos de crear y sostener ejércitos de poder inédito en el siglo XII? ¿Qué hilos mantenían unidos a miembros de tantas y tan diferentes cabilas, tribus y clanes? ¿Cuál es el origen ideológico de su fanatismo? ¿Cómo se defendieron de ellos los reinos cristianos de la Península Ibérica? No son cuestiones poco interesantes. Desde luego, imprescindibles para novelar la historia, para enseñarla o para despertar inquietudes.


   Pero responder esas cuestiones históricas no era mi objetivo. Lo que yo me pregunto es cómo se propone alguien degollar a un semejante para ganar un paraíso lleno de huríes. Y si duda durante, o si se arrepiente después. Me pregunto qué pasa por la cabeza de un líder cuando envía a miles de sus seguidores a la muerte; o por qué puede uno anteponer las pequeñas ambiciones personales a las esperanzas colectivas. Si el amor sobrevive entre las tinieblas, o si todo se hunde y queda sometido al odio. ¿Permanecería yo leal a mis amigos ante la certeza del exterminio? ¿Y si, cegado por la codicia o el resentimiento, abandonara a un aliado para apoderarme de sus despojos? ¿Me serviría de mi influencia para sacrificar vidas ajenas en el altar de la salvación final? Y si fuera mi propia vida la que entrara en juego, ¿me enfrentaría al peligro sin dudar o correría para conservar la piel?


   No concibo esta aventura de escribir (tampoco la de leer) si no es para escapar de la zona de confort y, a quien quiera acompañarme en el viaje, le deseo lo mismo que yo he disfrutado y padecido durante siete años. Que se convierta en un incursor andalusí, en una cortesana de Toledo, en un caballero castellano y en un filósofo cordobés. Que copie manuscritos en el scriptorium de un monasterio, que desembarque en Mallorca mientras grita que Dios es grande. Que se meta en la piel del rey Lobo, se enamore de su favorita, construya palacios para sus hijas. Que se bata contra el enemigo que no deja de venir en interminables oleadas. Aborreciendo y deseando al mismo tiempo a Urraca de Haro, o apiadándose de Pedro de Castro. Que, como yo, escuché las últimas palabras del emperador en Sierra Morena, cuando dejó sus reinos divididos y abocados a la guerra civil. Porque yo he saboreado la humillación del rey leonés en la jura de Carrión, he sufrido con Alfonso VIII en Alarcos. Yo he recorrido el desierto del Yarid y he luchado contra bandidos saktanas en las rutas del oro y los esclavos. He visto ejércitos inmensos sitiando Madrid, y flotas que partían del Magreb para arrasar las costas catalanas. Yo he amenazado a Sancho el Fuerte y he admirado a Rodrigo de Rada. He trazado pactos de alcoba con Leonor Plantagenet y me he emborrachado a dolor con Pedro II de Aragón. Yo, lo que quiero, es que todo eso lo sientan también los demás, y por eso he escrito estas novelas.



viernes, 27 de mayo de 2016

martes, 24 de mayo de 2016

Ciclo cerrado




Habrá que esperar hasta noviembre —si todo va bien— pero ya puedo pasar página. Tras siete años de sarna con gusto, cierro hoy mi proyecto almohade. Tres novelas y muchas historias. De amor posible e imposible, de venganza, de sacrificio, de crecimiento, ascenso y caída y, sobre todo, de ambición. Todo ello en una escena que abarca desde 1151 hasta 1212. 


domingo, 13 de marzo de 2016

El caballero del alba y la leyenda de los Amantes de Teruel en la REVISTA GURB

Alicia García Herrera lleva a cabo una profunda y bella reflexión sobre la leyenda de los Amantes de Teruel y sobre el beso, todo ello a partir de la lectura de El caballero del alba. 


«El autor nos proporciona en su obra párrafos de gran belleza, como la escena en que Isabel y Diego niños se encuentran, el momento en que descubren su amor o el instante en que Diego, un segundón sin instrucción ni fortuna, conquista su nombre al ganarse la espada. Qué importante es el nombre para Diego. “Mi nombre es Juan Diego Martínez de Marcilla. Mi nombre es Juan Diego Martínez de Marcilla”, repite»...




martes, 1 de marzo de 2016

El ejército de Dios en LA TABERNA DE LA LECTURA

«El escritor nos va trasladando a uno y otro bando, metiéndonos en los palacios tanto de Castilla como de León, así como en el Califato Almohade. Es un libro lleno de pactos, traiciones, muertes, guerras, sangre... Pero  también con momentos heroicos e inmortales».




martes, 2 de febrero de 2016

El ejército de Dios en RATONCHICA.COM

«Tras leer hace ya unos cuantos meses La loba de Al-Andalus, de Sebastián Roa, empecé a esperar El ejército de Dios. No es que supiera que tendría una continuación, fue sólo que, a pesar de sus 900 páginas, me quedé con ganas de más. En ese sentido, que la historia tuviera una segunda entrega me ha encantado, aunque no lo he sabido hasta que no he empezado con ella. Ahora sí, me he informado de si habrá una tercera, parece ser que la habrá, y me alegro, porque me he vuelto a quedar con ganas de más...»





jueves, 7 de enero de 2016

El ejército de Dios en CURIOSIDADES DE LA HISTORIA

El ejército de Dios narra los acontecimientos ocurridos en el imperio almohade (tanto en el norte de África como en la Península Ibérica) y en los reinos cristianos peninsulares en un período de la Reconquista que transcurre entre el año 1174 y la batalla de Alarcos (1195)...