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sábado, 22 de noviembre de 2014

Va de portadas


De sobra conocemos la importancia de una portada. Es lo primero que ve el lector —lo segundo si toma el libro puesto de lomo desde una estantería—. Tal vez no sea el factor más persuasivo, pero sí que puede ser disuasorio. Y ojo, porque cuando uno se topa por primera vez con un libro del que no tenía noticia, se las tiene que ver con dos de los tres elementos básicos de una portada: ilustración y título. Hoy me ha dado por analizar las portadas de mis novelas. Que de todo hay.

Casus belli



Escuadrilla de F-16 para este experimento político-bélico con ilustración de Txema de Prada. Resulta bastante indicativo de lo que puede uno encontrarse en sus páginas.
En cuanto al título, casus belli es una expresión latina que se traduce por «causa de guerra». Curiosamente, escogí el título de la novela antes de escribirla, cosa que no suele resultar habitual y que nunca he vuelto a hacer. Cosas de novato. Tenía claro que la trama de esta novela se centraba en una guerra que resulta improbable —por no decir imposible— en la vida real, así que mi mayor problema estribaba en buscar una causa verosímil para desarrollarla en la ficción.

El caballero del alba



La fotografía de portada de esta primera edición fue obra del fotógrafo Diego Hernández, y previamente formó parte de una exposición relativa a los Amantes de Teruel, «La ruta del amor». El modelo en este caso es Ivan Lorente, que dio vida a Diego de Marcilla en una de las ediciones de las Bodas de Isabel de Segura, la recreación de la leyenda que se celebra anualmente en Teruel. El castillo del fondo es el de Zafra, de titularidad privada y situado en la provincia de Guadalajara.
Como El caballero del alba verá una reedición dentro de un tiempo y de mano de Ediciones B, es más que seguro que también habrá cambio de portada.
¿Y el título? Pues se trata de mi primera novela «caballeresca», en el sentido de que la motivación principal del protagonista, desencadenada por el amor, viene del esfuerzo por cumplir la palabra dada. Quien quiera saber por qué este caballero es «del alba», tendrá que leer la novela.

Como curiosidad, mientras la escribía le asigné el título provisional Crónica de cinco años, que conservé como subtítulo en la edición de Delibrum Tremens.

Venganza de sangre


Como novela que también ha sido objeto de ediciones diferentes, posee dos portadas. La primera, diseñada para Tropo, es obra de ÓscarSanmartín, un artista que da toque de autenticidad y marca de imagen a la editorial. Entre otras cosas, resulta una ilustración bastante estudiada históricamente. Incluso el espadón tiene su porqué.


La segunda imagen se usó para la edición de bolsillo que lanzó Ediciones B. Aunque sin la fuerza artística y documental de la primera, conserva la esencia temática del guerrero y la espada. Me quedo con la primera, como casi todo el mundo.
En cuanto al título, Venganza de sangre es mi segunda novela caballeresca: con protagonista que de nuevo se ve obligado por su deber, en este caso la institución medieval de origen germánico de la blutrache, o venganza de sangre. Aparte de la indudable referencia dramática, la novela contiene mis propias reflexiones sobre la utilidad de la venganza y las formas de hacer justicia.

La loba de al-Ándalus


La portada es obra de Alejandro Colucci, no puede negarse. Tanto los elementos como el tono son firma de la casa. Aparte de la bella andalusí que manda en la ilustración —una enigmática Zobeyda que hurta la mirada— y de los guerreros que discurren al pie, existe un símbolo básico de la novela escamoteado en las celosías: la estrella de ocho puntas que constituye el blasón lobuno del Sharq al-Ándalus.
El título provisional de esta novela fue siempre Rey lobo. Pero el señor Eslava-Galán tuvo a bien publicar una novela con ese título mientras yo me hallaba en plena escritura. Tanto la trama como el tema de esta no tienen nada que ver con los de aquella, pero yo me vi obligado a cambiar mis planes. Y dado el protagonismo femenino de mi querida Zobeyda, la solución se revelaba fácil.


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