Colaboración en XX Siglos. ¡Verdad literaria, eso quiero en la novela histórica!

«Envidio a quienes escriben ciencia ficción, novela negra, fantasía… Leo sus entrevistas y veo cómo les preguntan sobre los temas que tocan, su estilo literario, los personajes, dificultad de la trama, sus referentes del subgénero… A mí no me pasa, ni al resto de novelistas históricos que conozco: en presentaciones, mesas, jornadas y entrevistas, todo el interés recae en el contexto temporal de cada novela. En personas, no en personajes; en datos cronísticos, no en peripecias dramáticas. Se discute sobre rigor histórico, lagunas y licencias. A veces, los propios autores ponen el acento en eso. «Escribí una novela sobre Viriato». «Novelaré el motín de Esquilache». «Ficciono la Córdoba emiral». Como mucho, se conceden un capricho y admiten que, aparte de divulgar una época o a un personaje histórico, pretenden entretener. Puede enunciarse hasta con un sobado latinajo: ludere et discere. Y luego viene lo de evitar el presentismo, captar el espíritu de la época, la interdicción de anacronismos…»



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